Pocas veces se ha visto un doblete más brillante que el que Ferrari consiguió ayer en el gran premio de Alemania. Autoritario, cómodo, sencillo; muy Ferrari… Con Schumacher en la línea que más recordamos de él, y con Massa haciendo su trabajo más eficazmente de lo que nunca hizo Barrichello; incluso pareciendo que tuviera que contenerse. Como decía Gené antes de la carrera, las evoluciones del coche se han unido poco a poco a la brillantez del motor, y los Bridgestone están mostrando su mejor estado de forma desde 2004.
Por contra, Renault parece totalmente fuera de punto. No es un hecho aislado, y no parece sólo cosa de los Michelin. En USA Alonso fue mal, en “su” Francia salvó los muebles con decoro, y ayer minimizó los daños, consiguiendo más puntos de los que tras las primeras vueltas de la carrera parecía que obtendría.





