Fue en la primera semana de noviembre. Por parte de Fernando participaron Luis García Abad, sus abogados y su padre. Por McLaren, Dennis, Whitmarsh, Haug y algunos miembros del Consejo de Mercedes.
Alonso no se lo dijo a Briatore hasta seis semanas después. Intentó reunirse con Flavio, pero no pudo, así que se lo contó por teléfono. Tras eso, Alonso llamó a Dennis para decirle que tenía vía libre. Inmediatamente, Ron se lo comunicó a sus pilotos. A Raikkonen le trajo al fresco pero el colombiano se subía por las paredes; temía por su puesto.
Esa misma noche, Flavio llamó a Dennis para pedirle que no se lo contase a la prensa hasta después de una semana. El de McLaren se negó. No quería una filtración. Cuando finalmente la bomba salió a la luz, sólo lo sabían 25 personas.
En F1Racing (nº de abril), que es quien lo cuenta, se sorprenden de ese distanciamiento entre “padre e hijo”. Tonterías, esa es una imagen de los medios ingleses. En Asturias siempre se ha dicho que Briatore ha sido el mal menor que ha tenido que tragar Alonso para poder entrar en F1; y un montón de pasta le ha costado. Pero nada de esa relación tan cálida que muchos han querido ver. Interés mutuo y nada más.
Vía | MotorPasion





